Dicen que es de bien nacido ser agradecido. Es el típico p=>q (p=ser agradecido, q=ser bien nacido) que estudiábamos en Filosofía/Lógica. El recíproco no tendría por qué darse. Al menos no si extendemos el ser bien o mal nacido a los progenitores. Muchas veces no se da. No sé cuántas ni en qué proporción pero sí sé que son muchas.
Salta a mi memoria aquel etarra que puso la cristalería justo en el edificio de la viuda que lo era por su culpa. De aquella noticia recuerdo, espero no estar mezclándola con otras, lo siguiente:
La cristalería se subastó y la esposa del etarra se hizo con ella:
http://visto-para-sentencia.over-blog.es/article-27533481.html
El asesino mató a sangre fría a quien, siendo él un niño, le salvó la vida:
http://elpais.com/diario/2001/08/14/espana/997740008_850215.html
Y sí que las estaba mezclando. La tercera es una buena mujer que cuidó a la madre de un etarra, De Juana Chaos, a pesar de haber quedado ella misma viuda por culpa de esa misma banda. El lazo de unión, eran o habían sido consuegras pues los hijos, la hermana de De Juana y uno de los hijos de la cuidadora, se habían divorciado hacía ya tiempo.
http://www.religionenlibertad.com/eta-asesino-a-su-marido-pero-ella-cuido-a-la-madre-20562.htm
De la madre de De Juana cabe pensar que era muy buena persona cuando la que fue su consuegra se dedicó a cuidarla en los últimos años de su vida. De Ramón Baglietto cabe pensar que también lo era cuando salvó a quien años después lo asesinaría. De su viuda todavía más cuando un periodista extranjero le llama para ponerse en contacto con quien tiene la desfachatez de poner una cristalería en tu edificio y no lo manda a hacer puñetas. Quizás lo hizo porque la historia dejaba bien claro los talantes de asesino y asesinado.
Cabe pensar, pues, que las buenas personas son bien nacidas por naturaleza independientemente de las virtudes o defectos de sus padres. Esta misma independencia se debe dar, obviamente, en aquellos que al nombrarlos no puedes sino pensar en sus padres (y en especial las madres, las pobres) aunque la única culpa de ellos solo haya sido traer un hijo al mundo con todo el amor y la esperanza que albergaban en su enorme corazón.
He empezado a escribir esta entrada con ejemplos que recordaba y que conocía podría rastrear en internet con cierta facilidad. Sin embargo, la motivación de esta entrada poco tiene que ver con personas que destilan maldad tal como la destilan aquellos que masacran miles de personas cada día tomando como excusas no sé qué pensamientos que creíamos en vías de extinción. O como la que destilan los que condenan a muerte a cincuenta, setenta o cien personas en la bodega de un barco o la cámara de un camión frigorífico por el módico precio de mil euros la muerte.
Cuando empecé a escribir la entrada pensaba no en profesionales sino en advenedizos del odio. Pensaba en un tipo de persona tan difícil de describir para mí como bien conozco. Son mis primos y en particular mis primas. Si mi abuela era una buena mujer, mi tía era una santa. Visto con cierta retrospectiva, su unión con mi tío era adecuada. Las muchas virtudes de ella se compensaban, al menos parcialmente, con algunos de sus muchos defectos. Y su descendencia, siguiendo los preceptos de Mendel o incluso los de aquella película que más de uno recordará, acabó dando lugar a una prima, la menor curiosamente, que recibió todo lo bueno y a dos primos que recibieron ... el resto.
Varias veces han demostrado su ingratitud. Particularmente, durante los últimos años, mientras mi abuela languidecía. Han mostrado su ingratitud con ella pero también antes y después. Lo último no tiene nombre y no sé si explicación. Solo es triste, muy triste.
Long story short, que dirían los ingleses: Te acogen en una casa durante meses, te buscan trabajo y tu respuesta es la que es. Por otro lado, mi otra prima después de verse desairada (y aliviada también diría yo), se limita a recordar a su sobrino que tiene examen el próximo martes. Bueno a eso y a mandar, imagino, a su madre y a su tío literal o figuradamente a la mierda, lugar que tengo la sensación de que no dista mucho del sitio donde los encontró ni del sitio en el que ya están.
La pena, los hijos de mi otra prima, aunque pena relativa, la edad más que nada. La edad es precisamente la única esperanza que les queda. Ojalá puedan, más pronto que tarde, salir de ese camino que su madre decidió tomar hace ya muchos años y que tan bien le está yendo.
Hay quien es bueno calando a la gente. Yo creo que no lo soy porque tiendo a pensar siempre bien de ellos hasta que me decepcionan. Esto, sin embargo, debió ser una excepción porque, con cada embarazo, comenté que mi prima mayor no estaba preparada para ser madre. Mi prima mejor, digo menor, me decía que si no lo estaba entonces (por edad), no lo estaría nunca. Efectivamente, nunca lo va a estar.
Un saludo, Domingo.
Casi el mismo blog del 2005 ... o el mismo, solo que 10 años después.
sábado, 29 de agosto de 2015
sábado, 15 de agosto de 2015
La juventud y los estudios
Hay frases por ahí con las quejas de los coetáneos de Platón o Aristóteles con respecto a sus juventudes. Esas frases pretenden hacernos ver que las cosas siempre han sido iguales. Mi interpretación es diferente. Creo que las cosas siempre han sido iguales en el sentido de que se han dado ciclos. Ha habido ciclos de juventud que ha tenido las condiciones para florecer y ha sabido aprovecharla, ha habido juventud que ha sabido florecer a pesar de no tener las condiciones, ha habido ... y por último están aquellos que quizás florezcan pero no será precisamente por saber aprovechar las condiciones favorables sino porque los lleva la inercia.
En mi ámbito familiar hay niños de diferentes edades. Hay quien, con 18 años su tía pide favores a diestro y siniestro para que pueda aprobar esas dos asignaturas que le quedan y poder entrar a estudiar en el sitio que quiere. Esta buena voluntad se ve confrontada con la desgana por el estudio y la pasión por la feria, la fiesta o ambas. Hay quien con la misma edad ha pasado un curso solo con dos asignaturas y ya empieza a rebajar las expectativas en el siguiente no vaya a ser que alguien le pida lo único que se supone que debe hacer: estudiar.
Hay quien con menos años que esos manifiesta una indolencia que poco bueno hace presagiar y otros que intentan seguir la táctica de Gandhi, la resistencia pasiva. En este caso en concreto cada semana digo que debe llevar dos camisetas para jugar al fútbol, una blanca y una de color porque nunca se sabe en qué equipo se va a jugar. Y cada semana el niño aparece solo con una camiseta de color porque es en ese equipo donde suelen jugar los buenos. Ese afán por la excelencia, sin embargo, no lo tiene en los estudios.
Por último hay quien va, o lo parece, obligado a jugar al fútbol. Este tampoco descuella en los estudios. Cuando sean mayores, la situación irá a peor. No hay duda. Solo me queda pensar que esta es la situación normal y la mía la excepción. Eso explicaría por qué de niño no era un niño popular e incluso aquellos con los que más afinidad sentía luego te quitaban del MSN ... lo que sea que fuera eso :-D. Bueno, no es cierto que fueran todos. Alguno queda, son los menos pero alguno queda. Habría que ver si en este par de semanas de vacaciones podemos organizar algo. Y si no se puede, no pasa nada. Son el tipo de personas que cuando las ves parece que hubieras estado hablando con ellas ayer. Las otras son aquellas que, tras hablar con ellas, parece que no lo hubieras hecho.
Un saludo, Domingo.
En mi ámbito familiar hay niños de diferentes edades. Hay quien, con 18 años su tía pide favores a diestro y siniestro para que pueda aprobar esas dos asignaturas que le quedan y poder entrar a estudiar en el sitio que quiere. Esta buena voluntad se ve confrontada con la desgana por el estudio y la pasión por la feria, la fiesta o ambas. Hay quien con la misma edad ha pasado un curso solo con dos asignaturas y ya empieza a rebajar las expectativas en el siguiente no vaya a ser que alguien le pida lo único que se supone que debe hacer: estudiar.
Hay quien con menos años que esos manifiesta una indolencia que poco bueno hace presagiar y otros que intentan seguir la táctica de Gandhi, la resistencia pasiva. En este caso en concreto cada semana digo que debe llevar dos camisetas para jugar al fútbol, una blanca y una de color porque nunca se sabe en qué equipo se va a jugar. Y cada semana el niño aparece solo con una camiseta de color porque es en ese equipo donde suelen jugar los buenos. Ese afán por la excelencia, sin embargo, no lo tiene en los estudios.
Por último hay quien va, o lo parece, obligado a jugar al fútbol. Este tampoco descuella en los estudios. Cuando sean mayores, la situación irá a peor. No hay duda. Solo me queda pensar que esta es la situación normal y la mía la excepción. Eso explicaría por qué de niño no era un niño popular e incluso aquellos con los que más afinidad sentía luego te quitaban del MSN ... lo que sea que fuera eso :-D. Bueno, no es cierto que fueran todos. Alguno queda, son los menos pero alguno queda. Habría que ver si en este par de semanas de vacaciones podemos organizar algo. Y si no se puede, no pasa nada. Son el tipo de personas que cuando las ves parece que hubieras estado hablando con ellas ayer. Las otras son aquellas que, tras hablar con ellas, parece que no lo hubieras hecho.
Un saludo, Domingo.
Estar de vacaciones Vs Aburrirse
Creo que hace tiempo hablé de un viral vídeo del juez de menores Emilio Calatayud, de Granada. Ayer hablaba con un compañero que no conocía el vídeo así que se lo mandé. Ayer vi también una entrevista que le hicieron. Una videoentrevista, quizás debiera decir. Es posible que fuera el mismo periodista con el que ahora tiene un blog al que justito ahora me acabo de suscribir en mi Feedly:
http://www.granadablogs.com/juezcalatayud/
El caso es que en esa entrevista comenta el juez, don Emilio como lo llama su compañero de blog o simplemente Emilio (dudo mucho que se moleste, primero porque a cuento de qué va a leer este otro blog y después porque alguien que habla de forma tan cercana no puede sino comprender que quien lo escuche le llame eso, simplemente Emilio) comenta:
Lo que más me gusta en el mundo es aburrirme; no hacer nada y después descansar.
La frase me pareció maravillosa, quizás más por la forma que tiene de señalar uno de nuestras más conspicuas incongruencias. Yo diría que a todos, en mayor o menor medida, nos gusta no hacer nada y luego descansar. Estar de vacaciones, dirán muchos. Sin embargo, no hay duda que si no hacemos nada y luego descansamos, no podemos sino aburrirnos y no hay duda tampoco de que nadie, salvo el juez, don Emilio, etc dirá que lo que más le gusta en el mundo es el tedio. Justamente al revés. Nos puede gustar más o menos ver pasar el día sin tener algo tangible en la lista de cosas conseguidas al final del día, pero aburrirnos ...
Hace poco un familiar ha estado de vacaciones forzadas en el hospital. Alejado de casi todo contacto excepto el de sus padres y con la movilidad reducida al mínimo las horas de sueño imagino que eran un gran alivio para alguien que, con 19 años, está acostumbrado a todo menos a aburrirse. Afortunadamente ya está en casa y estoy convencido de que con muchos años por delante para hacer cosas y hasta para aburrirse por elección propia.
En mi caso empiezo las vacaciones no forzadas con varias cosas por tachar en la lista, una lista que, sin yo saberlo, también incluirá algún día de no hacer nada y después descansar. Lo que espero que no incluya son días de aburrimiento. Para eso ya tendremos unos cuantos de miles de millones de años por delante. Cuando eso llegue abrazaré con vehemencia la anteriormente mencionada frase. Entonces no haré nada y después descansaré. Ahora toca poner a los perros a dieta y a hacer ejercicio, que hay varios que están muy gordos.
Un saludo, Domingo.
http://www.granadablogs.com/juezcalatayud/
El caso es que en esa entrevista comenta el juez, don Emilio como lo llama su compañero de blog o simplemente Emilio (dudo mucho que se moleste, primero porque a cuento de qué va a leer este otro blog y después porque alguien que habla de forma tan cercana no puede sino comprender que quien lo escuche le llame eso, simplemente Emilio) comenta:
Lo que más me gusta en el mundo es aburrirme; no hacer nada y después descansar.
La frase me pareció maravillosa, quizás más por la forma que tiene de señalar uno de nuestras más conspicuas incongruencias. Yo diría que a todos, en mayor o menor medida, nos gusta no hacer nada y luego descansar. Estar de vacaciones, dirán muchos. Sin embargo, no hay duda que si no hacemos nada y luego descansamos, no podemos sino aburrirnos y no hay duda tampoco de que nadie, salvo el juez, don Emilio, etc dirá que lo que más le gusta en el mundo es el tedio. Justamente al revés. Nos puede gustar más o menos ver pasar el día sin tener algo tangible en la lista de cosas conseguidas al final del día, pero aburrirnos ...
Hace poco un familiar ha estado de vacaciones forzadas en el hospital. Alejado de casi todo contacto excepto el de sus padres y con la movilidad reducida al mínimo las horas de sueño imagino que eran un gran alivio para alguien que, con 19 años, está acostumbrado a todo menos a aburrirse. Afortunadamente ya está en casa y estoy convencido de que con muchos años por delante para hacer cosas y hasta para aburrirse por elección propia.
En mi caso empiezo las vacaciones no forzadas con varias cosas por tachar en la lista, una lista que, sin yo saberlo, también incluirá algún día de no hacer nada y después descansar. Lo que espero que no incluya son días de aburrimiento. Para eso ya tendremos unos cuantos de miles de millones de años por delante. Cuando eso llegue abrazaré con vehemencia la anteriormente mencionada frase. Entonces no haré nada y después descansaré. Ahora toca poner a los perros a dieta y a hacer ejercicio, que hay varios que están muy gordos.
Un saludo, Domingo.
sábado, 1 de agosto de 2015
Martillo, martillo
Es una de las frases favoritas del equipo de atletismo altamente competitivo que juega con nosotros cada sábado. Se trata de percutir y percutir hasta que la percusión tenga repercusión en el marcador abriendo la distancia hasta hacerlas casi irrecuperables.
Por mi experiencia de la semana pasada con el otro martillo, martillo, la referencia posiblemente viene de la construcción y del uso del martillo para destruir algo que otrora fue diseñado para durar. Digamos que la base de cemento de una valla.
No solo me siento identificado con la filosofía (unos de mis defectos es el exceso, valga la contradicción, de paciencia) sino que además recuerdo esos momentos de niñez en los que golpeaba con una piedra grande otra mayúscula a que otros niños querían romper hasta que poco a poco iba cediendo. No sé si para mí era simplemente un reto o si quizás canalizaba así mis aficiones destructivas pero fuera cual fuera la causa, el efecto era el martillo, martillo.
Un poco de digresión ... Aznar hizo famoso el concepto de la lluvia fina. Posiblemente subyace el mismo concepto pero a menor intensidad durante mayor tiempo. Años después Más tiene más prisas y aprieta el percutor con todas sus fuerzas con la única intención de ... lo que sea. En el proceso procés, creo que lo llaman, las tensiones amenazan con romper algo, España, Cataluña, todo a la vez ... queda poco para saberlo.
Mientras tanto seguiremos trabajando como siempre hasta que lleguen las vacaciones y una vez lleguen las disfrutaremos como se juega al fútbol, martillo, martillo.
Un saludo, Domingo.
Por mi experiencia de la semana pasada con el otro martillo, martillo, la referencia posiblemente viene de la construcción y del uso del martillo para destruir algo que otrora fue diseñado para durar. Digamos que la base de cemento de una valla.
No solo me siento identificado con la filosofía (unos de mis defectos es el exceso, valga la contradicción, de paciencia) sino que además recuerdo esos momentos de niñez en los que golpeaba con una piedra grande otra mayúscula a que otros niños querían romper hasta que poco a poco iba cediendo. No sé si para mí era simplemente un reto o si quizás canalizaba así mis aficiones destructivas pero fuera cual fuera la causa, el efecto era el martillo, martillo.
Un poco de digresión ... Aznar hizo famoso el concepto de la lluvia fina. Posiblemente subyace el mismo concepto pero a menor intensidad durante mayor tiempo. Años después Más tiene más prisas y aprieta el percutor con todas sus fuerzas con la única intención de ... lo que sea. En el proceso procés, creo que lo llaman, las tensiones amenazan con romper algo, España, Cataluña, todo a la vez ... queda poco para saberlo.
Mientras tanto seguiremos trabajando como siempre hasta que lleguen las vacaciones y una vez lleguen las disfrutaremos como se juega al fútbol, martillo, martillo.
Un saludo, Domingo.
sábado, 25 de julio de 2015
Referencias, incidencias, reincidencias y coincidencias
Quizás sea casualidad, quizás no. Antes y desde hace unos años, cada jueves al ir a jugar al fútbol pensaba que ya había transcurrido una semana desde el partido anterior. Ahora y desde hace unas semanas, por la noche suelo pensar en lo rápido que ha pasado el día y lo todavía más rápido que pasará la noche con sus seis, siete u ocho horas de sueño que se perderán en algún sitio escondido entre el olvido y la reparación celular.
El paso del tiempo es, desde hace ídem, una referencia en mi vida. Incluso casi una obsesión, podría conceder. El tiempo me apasiona desde un punto de vista físico y hasta metafísico. El tiempo, la literatura científica real o ficticia, sus paradojas y sus características convertidas en novelas cuando no guiones cinematográficos me tienen y entretienen, en mí inciden, reinciden y coinciden.
Otras cosas que son referentes en mi vida son las relacionadas con la informática y en particular la programación. Alejado de la primera línea desde hace años, me resisto a retirarme y aprovecho momentos como el actual para darme un pequeño baño de líneas de código que más adelante pueda servirme para quién sabe qué. Pero no solo eso, también utilizo:
- Un navegador minimalista como "midori" que viene preinstalado en la distribución de Fedora que utilizo
- Un buscador alternativo y potente como duckduckgo que ya conocía pero al que no llegaba a cambiarme por preferir Google pero que se está revelando como una gran opción, tanto que estoy incluso pensando en dejar de usarlo solo para las cosas técnicas que busco y darle la oportunidad de saltar a jugar en las ligas mayores.
- Un lenguaje de programación versátil y cómodo como Python que me ha sorprendido gratamente y que probablemente sustituya o complemente en un futuro esas macros de excel u OpenOffice con las que tantas veces, de forma reincidente, una y otra vez, he matado el gusanillo.
¿Coincidencia?. No lo sé. Lo que sí sé es que son cosas que al final acabarán teniendo una cierta incidencia en mi vida. Todo lo que hacemos la tiene. Todo lo que hacemos repetidamente la tiene aún más.
Un saludo, Domingo.
sábado, 18 de julio de 2015
Tergiverso Crisis
Cuando los años riman con lenta
Rápido pasan, con prisa.
Inaccesible a la indolencia,
Sacudiendo la conciencia
Iridiscente, una sonrisa,
Sana todo y no avejenta.
Un saludo, Domingo.
Las crisis de los x0
Las crisis de los x0 siempre me pillan antes de tiempo. Así ha sido históricamente y me imagino que así seguirá siendo. La pregunta, por tanto, no es cuándo ocurren sino si son realmente crisis y si tienen algo que ver con las de los demás en caso de que estas también lo sean.
Un jefe comentaba hace un par de años que desde que había cumplido los 40 sentía impulsos casi incontrolables de comprarse un descapotable. Otro se lo compró hace también otros cuantos, de segunda mano, y creo que lo vendió un tiempo después. A mí los coches no me llaman, me llaman más lo móviles y me inoportuna que al mío le haya dado ahora por no soportar las ROMs "modernas" pareciendo que solo está a gusto con una versión anterior. Seguiré intentando averiguar por qué le pasa eso y, a las malas, le tendré que poner la versión antigua. No voy a cambiar de móvil todavía ... y de coche menos.
La semana pasada hablaba con alguien que había dejado de fumar a los 50. ¿Crisis?. Pues es posible, pero también es posible que sea simplemente nuestra querencia por los números redondos. Por ejemplo, un cumpleaños. Un cumpleaños es un número redondo porque, si expresáramos la cifra cumplida con decimales coincidiría, con un margen de error que todos estamos dispuestos a asumir, con la representada por las velas encima de la tarta. Hoy es mi cumpledías y quién sabe si hasta mi cumplesemanas y sin embargo no voy a celebrarlo. En un cumpleaños también puede pasar y sin duda pasa a menudo entre personas sin familia ni amigos. Pero las probabilidades son menores. Hasta quien no lo celebra es posible que ese día se coma una magdalena con ese café que, cualquier otro día, se tomaría solo.
Por otro lado, algo de crisis sí que hay. Sin duda todo el mundo tiene unas expectativas que, si bien inicialmente parecen grabadas en piedra, luego se muestran cambiantes y huidizas. En algunos casos para mejor y entonces, como cuando pasa cualquier cosa buena, lo damos por sentado y achacamos a nuestro buen hacer, a nuestras magníficas decisiones y afinado instinto lo que quizás solo ha sido producto el azar. En otros casos es para peor y entonces sí que culpamos al mundo, al destino y hasta al vecino del quinto si pasa en ese momento con las bolsas del supermercado. Y ya ni te cuento si de las bolsas sobresale ese típico dulce gallego que te traía tu padrino de Cádiz al volver de Madrid, que está buenísimo pero que no está permitido por la última dieta que estás probando. De hecho no está permitido en ninguna de las dietas que has probado con éxito y en muy pocas de las que has probado y han fallado que vienen siendo todas las demás.
Decía antes que algo de crisis sí que hay y no es cierto. Lo que hay son motivos para creer en la crisis. Si tu forma de ser y tu voluntad se aproxima más a la de los espartanos y dejas el hedonismo aparcado junto al coche seis días a la semana, entonces llega eso de que en Japonés uno de los kanjis que forma la palabra crisis, si se lee de forma aislada significa oportunidad. O algo así. En ese caso sales a correr, vas al gimnasio o fabricas uno con lo que te rodea y el dulce gallego que te traía tu padrino de Cádiz al volver de Madrid pasa a ser el que tomas en tu solitario cumpleaños con el café.
Decía antes que lo que hay son motivos para creer en la crisis y no es cierto. No es que hayan, es que sobran. Ves y escuchas a nuestros políticos famosos, a los que trabajan junto a nuestros políticos no famosos y ves y escuchas lo que pasa en otros lugares menos afortunados a la par que civilizados y te entran ganas de llorar. Eso, unido a que ya no sueñas con encontrar la vacuna contra el sida hace que te plantees donar un euro de tu sueldo cada mes para ayudar a alguna causa que lo merece y, sobre todo, a tu conciencia que lo merece más que nada.
Sin embargo, por mucho que sobren los motivos, solo nosotros somos los que permitimos que nos afecten y cómo lo hacen. Acudiré aquí a otro tópico, si la vida te da limones en vez de naranjas, pide tequila y sal. Para alguien que no bebe y que está concienciado con el exceso de sal, quizás no es el mejor consejo pero sí el mejor principio. Por eso ahora, cada vez que alguna queja, una idea negativa o si quiera su sombra se interna en las proximidades de mi cabeza, surge ese alma combativa de niño en la playa que se enfrentaba a todas las olas; deleitándose en el éxito aunque consciente de su precariedad.
Crisis ¿what crisis?.
Un saludo, Domingo.
Un jefe comentaba hace un par de años que desde que había cumplido los 40 sentía impulsos casi incontrolables de comprarse un descapotable. Otro se lo compró hace también otros cuantos, de segunda mano, y creo que lo vendió un tiempo después. A mí los coches no me llaman, me llaman más lo móviles y me inoportuna que al mío le haya dado ahora por no soportar las ROMs "modernas" pareciendo que solo está a gusto con una versión anterior. Seguiré intentando averiguar por qué le pasa eso y, a las malas, le tendré que poner la versión antigua. No voy a cambiar de móvil todavía ... y de coche menos.
La semana pasada hablaba con alguien que había dejado de fumar a los 50. ¿Crisis?. Pues es posible, pero también es posible que sea simplemente nuestra querencia por los números redondos. Por ejemplo, un cumpleaños. Un cumpleaños es un número redondo porque, si expresáramos la cifra cumplida con decimales coincidiría, con un margen de error que todos estamos dispuestos a asumir, con la representada por las velas encima de la tarta. Hoy es mi cumpledías y quién sabe si hasta mi cumplesemanas y sin embargo no voy a celebrarlo. En un cumpleaños también puede pasar y sin duda pasa a menudo entre personas sin familia ni amigos. Pero las probabilidades son menores. Hasta quien no lo celebra es posible que ese día se coma una magdalena con ese café que, cualquier otro día, se tomaría solo.
Por otro lado, algo de crisis sí que hay. Sin duda todo el mundo tiene unas expectativas que, si bien inicialmente parecen grabadas en piedra, luego se muestran cambiantes y huidizas. En algunos casos para mejor y entonces, como cuando pasa cualquier cosa buena, lo damos por sentado y achacamos a nuestro buen hacer, a nuestras magníficas decisiones y afinado instinto lo que quizás solo ha sido producto el azar. En otros casos es para peor y entonces sí que culpamos al mundo, al destino y hasta al vecino del quinto si pasa en ese momento con las bolsas del supermercado. Y ya ni te cuento si de las bolsas sobresale ese típico dulce gallego que te traía tu padrino de Cádiz al volver de Madrid, que está buenísimo pero que no está permitido por la última dieta que estás probando. De hecho no está permitido en ninguna de las dietas que has probado con éxito y en muy pocas de las que has probado y han fallado que vienen siendo todas las demás.
Decía antes que algo de crisis sí que hay y no es cierto. Lo que hay son motivos para creer en la crisis. Si tu forma de ser y tu voluntad se aproxima más a la de los espartanos y dejas el hedonismo aparcado junto al coche seis días a la semana, entonces llega eso de que en Japonés uno de los kanjis que forma la palabra crisis, si se lee de forma aislada significa oportunidad. O algo así. En ese caso sales a correr, vas al gimnasio o fabricas uno con lo que te rodea y el dulce gallego que te traía tu padrino de Cádiz al volver de Madrid pasa a ser el que tomas en tu solitario cumpleaños con el café.
Decía antes que lo que hay son motivos para creer en la crisis y no es cierto. No es que hayan, es que sobran. Ves y escuchas a nuestros políticos famosos, a los que trabajan junto a nuestros políticos no famosos y ves y escuchas lo que pasa en otros lugares menos afortunados a la par que civilizados y te entran ganas de llorar. Eso, unido a que ya no sueñas con encontrar la vacuna contra el sida hace que te plantees donar un euro de tu sueldo cada mes para ayudar a alguna causa que lo merece y, sobre todo, a tu conciencia que lo merece más que nada.
Sin embargo, por mucho que sobren los motivos, solo nosotros somos los que permitimos que nos afecten y cómo lo hacen. Acudiré aquí a otro tópico, si la vida te da limones en vez de naranjas, pide tequila y sal. Para alguien que no bebe y que está concienciado con el exceso de sal, quizás no es el mejor consejo pero sí el mejor principio. Por eso ahora, cada vez que alguna queja, una idea negativa o si quiera su sombra se interna en las proximidades de mi cabeza, surge ese alma combativa de niño en la playa que se enfrentaba a todas las olas; deleitándose en el éxito aunque consciente de su precariedad.
Crisis ¿what crisis?.
Un saludo, Domingo.
sábado, 4 de julio de 2015
Hombre orquesta
Últimamente me encuentro haciendo cosas que jamás había hecho, desde podar un árbol con una sierra eléctrica hasta abrir un agujero en el cemento en busca de una fuga de agua pasando por coger a una perra de casi 20 kilos en vuelo al más puro estilo Dirty Dancing. Algo parecido ocurre también en el trabajo a la espera de que se produzca la transición que imagino tendrá lugar en los próximos meses.
Donde no ocurre es en el fútbol. Por más que juego no hay forma de convertirme en un hombre orquesta; sigo aferrado a mi labor de jugador polipatético que vale poco en muchos sitios. Pero que, eso sí, suda la camiseta.
Esto unido a que evito con cierto éxito las bebidas carbonatadas y los helados y con algo menos las patatas fritas de los jueves hace que la forma vaya mejorando progresivamente. A un ritmo de entre medio y un kilo al mes, para final de verano podremos dar por concluida la operación bikini y podremos ir a la playa a refregarnos con esas medusas que dicen que tanto proliferan estos últimos tiempos.
Cuando esto ocurra lo mismo podré actuar de socorrista, médico y paciente. Eso sí que sería ser un auténtico hombre orquesta.
Un saludo, Domingo.
Donde no ocurre es en el fútbol. Por más que juego no hay forma de convertirme en un hombre orquesta; sigo aferrado a mi labor de jugador polipatético que vale poco en muchos sitios. Pero que, eso sí, suda la camiseta.
Esto unido a que evito con cierto éxito las bebidas carbonatadas y los helados y con algo menos las patatas fritas de los jueves hace que la forma vaya mejorando progresivamente. A un ritmo de entre medio y un kilo al mes, para final de verano podremos dar por concluida la operación bikini y podremos ir a la playa a refregarnos con esas medusas que dicen que tanto proliferan estos últimos tiempos.
Cuando esto ocurra lo mismo podré actuar de socorrista, médico y paciente. Eso sí que sería ser un auténtico hombre orquesta.
Un saludo, Domingo.
sábado, 27 de junio de 2015
Millones de años (Relato)
Como sabe cualquier millonario en pesetas, el primer millón es el difícil. Pues bien si hablamos de años en vez de pesetas, pasa igual. Una vez conseguido lo importante es mantener la inercia, keep the momentum, y se llega al segundo, al tercero y al cuarto. Tras los cuatro primeros millones de años, ya todo es cuesta abajo.
Solo hay que pensar que cuatro millones de años es ya un respetable cuatro por ciento de los primeros cien y, por tanto, si la edad estimada del universo es de (13,7 ± 0,2) × 109 años bastará esperar diez millones de veces lo anterior (esos primeros cien de los cuales los iniciales cuatro suponen un cuatro por ciento) para que reste una cifra que se puede pagar en cómodos plazos.
Plazos tan cómodos como repetir 13,7 ± 0,2 veces esos mil millones de años ya transcurridos. Y entonces sí, entonces ya sí que nos encontramos, millón de años arriba, millón de años abajo en un momento en el que o bien estamos compartiendo tonterías en un grupo de Whatsapp o el ser humano no está ni en proyecto.
Para poder concretar un poco más tendríamos que hablar de miles de años, en vez de millones. Pero eso necesitaría otra entrada que posiblemente empezaría con: "Como sabe cualquier mileurista, cualquier millar es difícil.".
Un saludo, Domingo.
Solo hay que pensar que cuatro millones de años es ya un respetable cuatro por ciento de los primeros cien y, por tanto, si la edad estimada del universo es de (13,7 ± 0,2) × 109 años bastará esperar diez millones de veces lo anterior (esos primeros cien de los cuales los iniciales cuatro suponen un cuatro por ciento) para que reste una cifra que se puede pagar en cómodos plazos.
Plazos tan cómodos como repetir 13,7 ± 0,2 veces esos mil millones de años ya transcurridos. Y entonces sí, entonces ya sí que nos encontramos, millón de años arriba, millón de años abajo en un momento en el que o bien estamos compartiendo tonterías en un grupo de Whatsapp o el ser humano no está ni en proyecto.
Para poder concretar un poco más tendríamos que hablar de miles de años, en vez de millones. Pero eso necesitaría otra entrada que posiblemente empezaría con: "Como sabe cualquier mileurista, cualquier millar es difícil.".
Un saludo, Domingo.
sábado, 13 de junio de 2015
Ayuntamientos
Hoy se constituyen los ayuntamientos y tomarán posesión de su sitio los ediles cuyas listas más votadas resultaron hace escasas tres semanas. Allí donde vivo, lo hará de nuevo el PP con mayoría absoluta, uno de los escasos sitios donde la ha mantenido ... a duras penas pero la ha mantenido. Eso creo que habla bien del alcalde pues es de suponer que solo las ciudades cuyos ciudadanos las perciben como bien gestionadas han conseguido frenar la hemorragia de votos que las políticas erráticas, erradas e incoherentes del gobierno de Rajoy y antes de los de Zapatero han causando entre las filas tanto de PP como de PSOE.
Pero no es esto lo que quería comentar yo hoy, hoy simplemente quería acabar la entrada de hace tres semanas, añadiendo algo de certeza a las incertidumbres que entonces mostraba. En primer lugar, me presenté como era mi obligación en el colegio electoral. Era el suplente del presidente y el presidente no aparecía por ningún lado. Las mesas empezaban a constituirse, un apoderado del PSOE me recomendaba no firmar nada hasta última hora por si aparecía el titular. El funcionario explicaba y explicaba y yo simplemente asumía que mi destino ese día era el que era.
A todo esto llegó la presidente, debían ser las 8:15 o incluso 8:20 pero desde luego no antes de las 8:15. Ignoramos si la falta de puntualidad era premeditada. No tenía por qué serlo, hay simplemente personas que son impuntuales y que, aparentemente, son mejores tratadas por el sistema que los que no lo somos. Salvado por la campana, algo así me dijo fuera el parlanchín apoderado del PSOE. Por lo visto es una costumbre que tienen algunos titulares, llegan tarde y si se han constituido ya las mesas pues se van. No pueden decirles nada.
Por la tarde fui a votar, allí se encontraban algunos conocidos de IU que confesaban lo obvio, que su resultado no sería bueno o al menos todo lo bueno que deseaban. Mientras una de esas personas iba de camino a un bar a por un café, otra llegaba con la apoderada de UPyD. La del bar los había invitado a café diciendo que tanto ella como su familia habían votado a UPyD. Una lástima, pensé. Lo mismo que pensé ayer o antes de ayer cuando leí que UPyD cerraba 52 de sus 53 sedes y echaba al 75% de sus empleados.
Y ya para terminar, el final del día fue si cabe más feliz que el inicio. Un nuevo restaurante en el pueblo me hizo sospechar que el cocinero de otro que había cerrado podía estar trabajando allí. Así era, nos recibió con gran alegría y nos contó mil y una peripecias del sitio anterior, sus problemas con la propiedad, el dinero que no le pagaban y cómo al final habían tenido que cerrar. no por falta de cocinero sino porque intentaron engañar al ayuntamiento, ese mismo que se ha constituido hoy. Todo eso mientras una señora, apoderada de Ciudadanos, manifestaba desconocer los resultados que yo ya conocía a través del móvil. Al final la rama local de EQUO les había quitado uno de los escaños por los que habían estado pugnando por escasos 30 votos.
Un saludo, Domingo.
Pero no es esto lo que quería comentar yo hoy, hoy simplemente quería acabar la entrada de hace tres semanas, añadiendo algo de certeza a las incertidumbres que entonces mostraba. En primer lugar, me presenté como era mi obligación en el colegio electoral. Era el suplente del presidente y el presidente no aparecía por ningún lado. Las mesas empezaban a constituirse, un apoderado del PSOE me recomendaba no firmar nada hasta última hora por si aparecía el titular. El funcionario explicaba y explicaba y yo simplemente asumía que mi destino ese día era el que era.
A todo esto llegó la presidente, debían ser las 8:15 o incluso 8:20 pero desde luego no antes de las 8:15. Ignoramos si la falta de puntualidad era premeditada. No tenía por qué serlo, hay simplemente personas que son impuntuales y que, aparentemente, son mejores tratadas por el sistema que los que no lo somos. Salvado por la campana, algo así me dijo fuera el parlanchín apoderado del PSOE. Por lo visto es una costumbre que tienen algunos titulares, llegan tarde y si se han constituido ya las mesas pues se van. No pueden decirles nada.
Por la tarde fui a votar, allí se encontraban algunos conocidos de IU que confesaban lo obvio, que su resultado no sería bueno o al menos todo lo bueno que deseaban. Mientras una de esas personas iba de camino a un bar a por un café, otra llegaba con la apoderada de UPyD. La del bar los había invitado a café diciendo que tanto ella como su familia habían votado a UPyD. Una lástima, pensé. Lo mismo que pensé ayer o antes de ayer cuando leí que UPyD cerraba 52 de sus 53 sedes y echaba al 75% de sus empleados.
Y ya para terminar, el final del día fue si cabe más feliz que el inicio. Un nuevo restaurante en el pueblo me hizo sospechar que el cocinero de otro que había cerrado podía estar trabajando allí. Así era, nos recibió con gran alegría y nos contó mil y una peripecias del sitio anterior, sus problemas con la propiedad, el dinero que no le pagaban y cómo al final habían tenido que cerrar. no por falta de cocinero sino porque intentaron engañar al ayuntamiento, ese mismo que se ha constituido hoy. Todo eso mientras una señora, apoderada de Ciudadanos, manifestaba desconocer los resultados que yo ya conocía a través del móvil. Al final la rama local de EQUO les había quitado uno de los escaños por los que habían estado pugnando por escasos 30 votos.
Un saludo, Domingo.
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